jueves, 3 de abril de 2025

MOLINOS, VENTAS Y REBAÑOS. Introducción.






“...la virtud más es perseguida de los malos que amada de los buenos” Don Quijote de la Manca, Miguel de Cervantes 

 En la superficie, Don Quijote de la Mancha es una comedia de enredos donde dos personajes opuestos viajan por España enfrentándose a situaciones disparatadas. Pero el Quijote es también una sátira social y una reflexión filosófica acerca de la libertad, la búsqueda de ideales, el valor de la lealtad y la crueldad social. La novela misma está construida sobre la contradicción y el conflicto, por lo que cualquier lectura que eluda la crítica y la polémica supone una traición.

Don Quijote y Sancho se enfrentan a un mundo injusto en el que todo se mueve por dinero, estatus o conveniencia. Don Quijote no se evade en paraísos imaginarios sin salir de su biblioteca: “¿Acaso es más extraña esta fantasía que la predestinación del Islam que postula un Dios, o que el libre albedrío, que nos da la terrible potestad de elegir el infierno?” (Borges). Los problemas de Don Quijote no se deben a que las extravagancias, sino a que su honradez innegociable no se puede mercantilizar. Su locura es el Gran Rechazo: la negativa a aceptar que la sociedad no deje espacio para la épica, la justicia desinteresada y la nobleza de espíritu. Si Don Quijote utiliza un lenguaje elevado, poético y arcaizante, no lo hace por presuntuosidad, sino porque la palabra conlleva responsabilidad y compromiso. Don Quijote rechazaría dos de las afirmaciones de Wittgenstein: “los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo" y "de lo que no se puede hablar, hay que callar". León Felipe agradecía la lucha de Don Quijote por mejorar el mundo desde abajo porque “De gente bien nacida es agradecer los beneficios que reciben” (Don Quijote)

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